miércoles, 22 de enero de 2014

Garrapatas españolas

No nos engañemos; España no puede crear suficientes empleos para que, con la riqueza que éstos produzcan, pueda permitirse el excesivo gasto que representan las autonomías, las subvenciones indiscriminadas a partidos, sindicatos y organizaciones no gubernamentales, así como el mantenimiento de un costoso funcionariado estatal producido por un excesivo número de funcionarios que poco a poco, y a través de los distintos gobiernos, han logrado meterse en nómina sin haber pasado por ningun examen de calificación.
Demasiados gobiernos para una nación

Para mantener todos estos gastos excesivos, los empresarios, tanto grandes como medianos y pequeños, tienen que aportar a la Seguridad Social, por cada operario que tengan en nómina, una cantidad demasiado elevada, con lo cual, a la hora de contratar se lo piensan muy mucho.

Este problema no existe en Marruecos, China, Argelia, Pakistán,India, etc., paises que tienen en España su principal cliente, y donde los intermediarios de sus productos están aumentando considerablemente sus beneficios a costa de la desaparición paulatina del empresariado español, sobre todo en el sector agrario y textil, unos sectores, donde una reducción importante de las cotizaciones a la SS representaría la contratación inmediata de miles de obreros, cosa que ahora no ocurre ni ocurrirá, por mucho que se intente desde el Gobierno.
Producción agrícola en Marruecos
Y que no me venga nadie ahora diciendo que la S.S. necesita esas contribuciones para mantener sus beneficios sociales. Con lo que se derrocha en los gobiernos autonómicos la caja de la S.S. estaría en superavit y en disposición de aumentarlos, entre éllos, el aumento de la asignación a los jubilados con la paga mínima.

Y aún digo más. Si en España se implantase el despido libre justificado, las empresas podrían disponer de equipos dispuestos a producir con más dedicación y eficiencia, pues los zánganos serían automaticamente rechazados, lo que repercutiría en la producción y los costes. Claro que siempre existiría el empresario desaprensivo que podría aprovechar la circunstancia para despedir a quien le resultase molesto, pero los tribunales laborales podrían encargarse perfectamente de esta clase de asuntos. Por ésto he dicho antes “el despido libre justificado”.

Pero en España tenemos un problema añadido; los sindicatos de clase, (los que ¡mira qué casualidad! son los que amparan el mayor número de estos zánganos). Los sindicatos llamados mayoritarios UGT y CCOO, están frenando la producción y el empleo en nuestro país con sus exigencias absurdas. Ëllos lo tienen claro y saben el daño que están haciendo, pero se deben a sus respectivos partidos Socialista y Comunista respectivamente, lo cual , si tenemos en cuenta sus respectivas trayectorias, no puede extrañarnos su actitud, ya que desde siempre sus dirigentes, han procurado vivir lo mejor posible, aun siendo a costa del empobrecimiento de la clase obrera, a la que falsamente dicen defender.
Taller en Marruecos

España es un gran país, pero le sobran un par de millones de garrapatas dedicadas a chuparle la sangre. Mientras no dedique su esfuerzo a fumigar toda esa tropa para que pueda despegar económicamente, quitándose de encima la sangría producida por las diecisiete más activas, nunca podrá levantar cabeza.