Como
ocurre cada vez que en España, el socialismo se encuentra en fase de
descrédito, recurre siempre a dos temas para intentar desviar la
atención: La Iglesia y el Franquismo.
En
el momento actual, cuando ha fracasado completamente tanto el partido
como su fiel sindicato, al descubrirse la podredumbre en los puestos
dirigentes de ambas organizaciones, podredumbre caracterizada por las
continuadas malversaciones y los robos de dinero público y
comunitario desviado en su propio beneficio, no ha dudado, como es
habitual, en promover una polémica sobre la conveniencia de
desenterrar el cuerpo de Francisco Franco y el de José Antonio Primo
de Rivera del Valle de los Caídos, para convertir la colosal obra en
una especie de memorial de la Guerra Civil, con nombres, fotos y
demás acontecimientos ocurridos en la contienda, aunque seguro que
sin las fotografías de archivos, templos y obras de arte quemados y
escarnecidos, tales como los esqueletos de las monjas expuestos a las
puertas de los conventos para satisfacer la morbosa curiosidad de la
plebe, o la destrucción y robo de obras de arte y objetos sagrados,
como sagrarios, copones, imágenes, o fotografías de asesinatos en
masa como los efectuados en Paracuellos del Jarama, etc. Todo
efectuado, no lo olvidemos, por los mismos desalmados de los que son
herederos los que ahora piden la transformación del Valle.
Si
logran sus ambiciones, tal como han logrado que con su participación
se liberen asesinos, terroristas y violadores, habrán logrado que la
Iglesia se quede sin la Basílica del Valle, y que sus monjes
benedictinos dejen para siempre sus oraciones.
No
se conforman con haberse enriquecido a base de engañar a los que
decían proteger; ahora quieren todo el poder para volver a 1931, sin
darse cuenta que vivimos en el 2013, que la URSS ya no existe y que
debían de conformarse con el éxito de haber convertido España en
un lodazal, de cuyas consecuencias les pedirán cuentas, más pronto
que tarde, los buenos españoles.


