Es
curioso, que una nación pueda seguir funcionando sea cual sea su
máximo mandatario, la cosa tiene su miga. Cojamos por ejemplo a
Venezuela. En este país, una vez fallecido Hugo Chavez, tomo las
riendas del estado nada menos que ¡un camionero!; y ese pais sigue
funcionando.
El
susodicho camionero, (conductor de autobuses) se llama Nicolás
Maduro. No tiene formación política, ni académica, ni militar ;
solo sindicalista. Perteneció a la Liga Socialista en sus años de
estudiante de secundaria, integrante fundador del nuevo Sindicato del
Metro de Caracas, así como del sindicato Fuerza Bolivariana de
Trabajadores.
Su
trayectoria en la política fué debida a Hugo Chavez, cuando Maduro
formó parte del Movimiento Quinta República, partido con el que
participó en la campaña presidencial de 1998, en la que Hugo Chávez
resultó electo Presidente de Venezuela. A partir de ahí, todo
fueron ascensos en su carrera política hasta llegar a donde ha
llegado.
Todo
lo anterior viene a cuento en razón a que aquí, en España, ha
ocurrido algo similar, sobre todo en la elección de ministros de
ambos sexos, (algunos sin ningún título universitario) pero sobre
todo, los elegidos en el partido socialista, o sea, el mismo al que
pertenece Maduro. Y el país ha seguido funcionando en todos sus
aspectos menos en uno: el económico.
Es
algo que el Partido Socialista lleva en sus genes desde su fundación:
Donde gobierna, crea miseria, paro y deudas. Pero como la gente tiene
hambre de justicia social, dicho partido, durante décadas, ha tenido
la gracia de vender humo hipnótico; ha prometido a la gente lo que
ésta ha querido oir, para después valerse de esa gente para medrar.
Esto lo han estado haciendo durante años, lo están haciendo y
seguirán haciendo mientras haya ciudadanía dispuesta a prestar
oídos a sus promesas.
Una
nación es fácil de dirigir mientras su rey, presidente, dictador,
etc. estén rodeados de asesores. Son éstos los que mandan en un
país, los que asesoran lo más conveniente para éllos, los que
indican lo que debe o no hacerse en cada momento. Por esta simple
razón, sirve cualquiera para el primer cargo nacional. Solo tiene
que disponer de buenos asesores y darles el nº de una cuenta
corriente en un paraíso fiscal y …. ¡a vivir, que son dos días!.


