“Mi
doctrina –resumía Mussolini- es la acción. El fascismo nace de
una necesidad de acción y muere con la acción”.
Y
a la simpleza de la definición anterior, Mussolini agregó la
extrema brutalidad totalitaria al proponer la fórmula de su régimen:
“Todo en el Estado, nada fuera del Estado,
nada contra él”. Por eso al fascismo le estorba el
Cristianismo no vaya a acabar pensando la gente que el Estado o el
partido es menos que Dios.
Y en esto se parecen
el fascismo y la derecha pagana, al fin y al cabo
el fascismo no es otra cosa que la derecha sin Dios.
Teniendo
en cuenta lo dicho, ¿porqué a Francisco Franco y su régimen se le
aplica el término de “fascista”?
Un
régimen nacido precisamente por la derrota del “frente popular”,
el cual se caracterizó por su odio a Dios y su Iglesia, que torturó
y asesinó a sacerdotes, monjas y laicos solo por creer en Cristo y
ser católicos, un régimen que con su triunfo devolvió a la Iglesia
Católica todos los bienes y derechos que la II República había
suprimido quemando y destrozando sus templos, archivos y obras de
arte, un régimen cuyo lider supremo murió cristianamente y al que
lloraron millones de españoles, ¿podía en verdad ser llamado
“fascista” ?.
Llamar
“fascista” al régimen de Franco, habiendo hecho posible la
construcción de la Basílica del Valle de los Caidos, es como llamar
“democracia” al régimen que hoy nos gobierna.

