jueves, 10 de abril de 2008

Recordando a mis abuelos

Los rostros de las personas que hoy se asoman a las paginas de mi blog representan mucho para mí, ya que son, ni más ni menos, que los rostros de mis abuelos, tanto maternos como paternos.

Solo tengo la fecha de nacimiento de los paternos 1871 él y 1872 ella, (son los que figuran en la parte superior)pero no creo equivocarme si aventuro la misma fecha para el nacimiento de mis abuelos maternos, ( los cuales figuran en la parte inferior de la fotografia)

Son innumerables la películas que he visto sobre la conquista del Oeste Americano y nunca me he parado a pensar que esos hechos, que parecen tan lejanos, tuviesen lugar aproximadamente cuando nacieron mis abuelos. Es una sensación extraña la que se siente al recordar estos pequeños detalles en nuestras vidas.

Mi abuelo materno, ese señor del sombrero , formó parte del ejército español en la Guerra de Cuba. Vivió esos momentos que ahora constan en la Historia de España, y en la que muchos españoles dejaron sus vidas ; él tuvo suerte. Cuando regresó, se puso a trabajar en lo de siempre, el campo, laborando las tierras pertenecientes a otras personas, ya que él nunca fué propietario de ninguna.

El otro, el paterno, estaba en esas fechas metido en una fabrica de hilados trabajando 12 horas diarias, sábados inclusive. Hoy, esto sería considerado una barbaridad ya que la mayoría de la gente, si es que puede disfrutar en estas fechas de un empleo, desempeña sus funciones durante 35 horas semanales ; algunos no llegan a esa cifra, y aún dicen que trabajan demasiado.

Pues sí, la vida ha cambiado muchísimo, y sobre todo la vida de las mujeres. Los rostros de mis abuelas lo reflejan perfectamente, una más que la otra, ya que mi abuela paterna tuvo 2 hijos y la materna tuvo 12. La paterna disfrutó de mejor posición económica que la materna, a ésta, a mi abuela materna, se le nota en su cara, pues tuvo que criar a tanta prole con un salario nunca seguro, pues el trabajo en el campo era eventual, entrando el dinero muy poco a poco para alimentar a tanta boca.

Nacieron pobres y murieron pobres, pero dejaron tras de éllos la herencia de unas vidas, vidas que al unirse dieron el fruto del nacimiento de otras, entre las que me cuento.

Sirva este humilde relato de mis abuelos, para dejar constancia de su paso por esta vida, que si no fué generosa con éllos en bienes materiales, si lo fué en el cariño y agradecimiento que sus hijos y sus nietos les profesaron hasta su muerte.

Espero que Dios los tendrá en su Gloria.