martes, 25 de marzo de 2014

Falsedades comprobables

Estoy más que harto, de escuchar y leer que Francisco Franco ha sido, y continúa siendo, el responsable de todo el mal que está sufriendo España. Llega a tal estado de imbecilidad la cosa que, hasta una tal Mercedes Cabrera, socialista, Ministra de Educación, Política Social y Deporte de España durante el gobierno de Zapatero, se atrevió a vomitar, que el problema de la violencia machista "guarda relación con la herencia de un pasado en el que las mujeres no eran ciudadanas de pleno derecho" . 
 
¿Para qué necesitan lencería?
 Así, “incluyéndose” entre las personas que vivieron la dictadura,(tenía 23 años cuando falleció Franco, así es que, ¿a qué edad vivió la “dictadura”?), subrayó que la democracia "no es algo que viene dado", sino "una conquista de los ciudadanos", (otra falsedad añadida, ya que fué precisamente Franco el que la instauró, creyendo en la fidelidad y honradez de Juan Carlos junto con la de las Cortes del régimen, preparándolo para ser Rey y dejando escrita su última voluntad en un testamento que no tiene desperdicio), por lo que, a su juicio, los jóvenes "deben saber que las instituciones democráticas no se sostienen por sí mismas y que hay que trabajar para mantenerlas", ¿aunque sea a base de mentiras),digo yo.
Se me olvidaba: Lo narrado ocurrió en las jornadas 'Las mujeres bajo la dictadura franquista', organizadas por la Fundación Pablo Iglesias, allá por diciembre de 2008
  Por si alguien no lo ha leído, aquí dejo constancia del
Testamente de Francisco Franco
«Españoles: Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir. Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida, que ya sé próximo.

Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido. No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.

Quisiera, en mi último momento, unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para gritar juntos, por última vez, en los umbrales de mi muerte,

"¡Arriba España! ¡Viva España!".» 
NO ESTÁN TODOS LOS QUE SON
  El tiempo se ha encargado de colocar a cada uno en su verdadero sitio; unos, como traidores perjuros, otros como calzonazos cobardes, negando sus orígenes por treinta monedas, demostrando la ruindad en la que viven, dejando las puertas abiertas para que los enemigos de España y de la civilización cristiana se colasen en nuestro suelo, y dando la espalda a un pueblo, que nunca fué merecedor de ser regido por unos politicastros ladrones y sin principios.