jueves, 13 de diciembre de 2007

Nuestros viejos tiempos



Ahora que llegan las fiestas navideñas, me vienen a la memoria los años de mi juventud, años que en nuestra mente parecen recientes, pero que cuando miras a tu alrededor ves lo lejos que han quedado.
Estoy viendo ahora las calles de la ciudad en la que resido, y no las conozco. Los edificios que se habían quedado viejos han sido sustituidos por unos nuevos, borrando del disco duro de la memoria la imagen que de éllos teníamos formada.
Lo mismo ocurre con los vehículos. Por donde intentes dirigirte, allí están alineados, quietos, formando una barrera a veces difícil de atravesar si intentas cruzar a la acera contraria. Y eso, después de haber estado atento con los que están circulando, a los que hay que evitar bajo pena de no contarlo.
Ha cambiado mucho la vida cotidiana, ya no es lo tranquila que se desarrollaba bajo nuestros ojos juveniles, aquellos paseos con los amigos mirando los grupos de chicas, que realmente hacían lo mismo, o sea, mirarnos a nosotros. Después, en fiestas del pueblo, o en las ferias ambulantes que nos visitaban, podías acercarte a la chica que te había gustado, y si élla veías que te aceptaba pues ya empezabas a salir en plan de seminovio, dejando a los amigos. ¡ Qué tiempos !.
En mi época juvenil se podía hacer todo esto sin miedo a ser atropellado, habían muy pocos vehículos circulando y las calles resultaban muy tranquilas. Paseando, se miraban los escaparates de las tiendas y mentalmente se elegían las cosas que te podrías comprar si tuvieses el dinero que pedían por éllas.
Estas fechas me recuerdan todas estas cosas. También las tarjetas de felicitación que entregaba “ El sereno” todos los años, puerta por puerta, en las casas que tenía asignadas. Ese era el aguinaldo de esos hombres, los cuales se pasaban las noches atendiendo a los noctámbulos que llegaban a casa pasadas las 12 de la noche y que al sonido de las palmas del noctámbulo, acudía con el manojo enorme de llaves y habría la puerta de la calle para que pudiese entrar el cliente.
También, pero ya un poco más tarde, al ir aumentando los vehículos, el Ayuntamiento designó un guardia, el cual, situado en la confluencia de las calles más transitadas, dirigía la circulación, tanto de vehículos como de peatones.
Recuerdo que por estas fechas, los vehículos paraban al lado del guardia y le dejaban a su lado cajas, unas más grandes, otras más pequeñas, cuyo contenido estaba formado por botellas, turrones, dátiles, botes de melocotón, alguna botella de coñac, algún que otro chorizo, et.et.
A veces habían tantas cajas que el guardia tenía que subir encima de éllas para poder dirigir la circulación. ¡ Era todo un espectáculo!.
¡ Qué diferencia en la actualidad !. A veces pienso si ha valido la pena perder lo que teníamos por tener lo que tenemos.
Pero la explicación es sencilla y está en que éstos, son los pensamientos de una persona mayor, añorando el tiempo pasado que para él fué el mejor.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Feliz Navidad españoles



Se acerca la Navidad, época en la que nuestros hijos disfrutan con sus familias el tiempo que, para nosotros, es pretérito. Nosotros ya lo hemos disfrutado antes con éllos, cuando eran pequeños, cuando sus caras reflejaban la curiosidad mezclada con la alegría de esta fiesta, o mejor expresado, de estas fiestas, pues se encadenan unas con otras.

Tenemos en primer lugar el día de la Lotería Nacional, en la que todo el mundo espera con ansiedad que la diosa Fortuna llame a su puerta y se acaben las necesidades que van arrastrando año tras año.

Viene a continuación la Noche Buena, en la que las familias se reunen para cenar juntos una vez al año y en la que se recuerda al familiar que el año anterior estaba junto a éllos y que ya no celebrará nunca más la cena de Noche Buena. Es un día que, mirándolo bajo un punto de vista sentimental, es bastante triste, pues nos preguntamos, aun sin expresarlo con palabras, porqué existe tanta desventura y llanto en esta Tierra, cuando lo lógico y natural sería que todos, todas las razas, se considerasen hermanos y tratásen de ayudarse mútuamente siempre, y no únicamente por catástrofes ocasionales..

A continuación tenemos el Día de la Navidad, propiamente dicha, en la que, normalmente, los abuelos invitan a comer a sus hijos y nietos, reuniéndose alrededor de la mesa, a mediodía, y en la que habiendo realizado un gran esfuerzo económico, se ven el la mesa manjares que la gente pobre solo vé una vez al año; me refiero a los mariscos y las ostras. También se bebe vino de “marca” y al final de la comida hay dulces y licores. Es una fiesta muy hermosa. La familia está reunida.

Después viene la Noche Vieja, la noche en la que en segundos, se pasa de un año a otro, mezclándose besos, abrazos apretones de manos y deseos de felicidad para el año que acaba de empezar. Es una noche para todos, pero especialmente para los jóvenes, los cuales aparecen de madrugada con el cuerpo cansado de tanto bailar, beber, reir y disfrutar como si el mundo se acabase, pero lo triste del caso es que no se acaba, y hay que despertarse con la mente dispuesta para enfocar un nuevo reto, un nuevo año de la vida, de nuestra trabajosa vida.

Y para finalizar este rosario de fiestas llega la Fiesta de los Reyes Magos. Esto si que es una verdadera fiesta. Y precisamente lo digo porque es la fiesta en la que las ilusiones, las pequeñas ilusiones de toda la gente, normalmente se transforman en realidad.
A nuestros hijos los vemos frenéticos y llenos de ocultaciones; han comprado los regalos que sus esposas o maridos esperan y quieren darles la sorpresa.

Y los niños, nuestros nietos, éllos son los verdaderos reyes de esta fiesta de Reyes. En sus caritas, se nota esa ansiedad por lo desconocido, no saben si los Reyes les complacerán con arreglo a sus preferencias y están anhelantes por descubrir los juegos que esperan disfrutar. Al final todo es alegría, cada cual ha recibido lo que deseaba, y a veces, algo más.
Es maravillosa la vida si todo lo explicado aquí puede convertirse en realidad, si las personas que me estan leyendo tienen una familia, unos hijos y nietos con los que poder disfrutar de todas estas fiestas, pero sé que esto no suele pasar, que siempre hay personas que se encuentran solas; viejas y jóvenes. Son personas a las que la vida ha tratado mal y han sido abandonadas o éllas son las que abandonaron por mil motivos distintos. Para esas personas, las Fiestas de Navidad no representan lo que para otros, que sí tienen una familia en la que ampararse.

Que Dios cuide de esas personas y reciban un poco de nuestra alegría si vemos alguna por la calle.

Feliz Navidad y que os sea propicio el año 2008.