¿Tiene
algún sentido una monarquía en la que sus ceremonias y tradiciones,
sus símbolos y rituales quedan reducidos a casi nada?. Precisamente
ese conjunto de símbolos, ceremonias y rituales constituyen el
nervio mismo de la institución monárquica.
¿Qué
encarna, qué es en el fondo una monarquía, sino el gran signo a
través del cual la Nación se afirma a través del tiempo, los
cambios y la muerte? Si deja de ser tal cosa, si ya no encarna el
signo de la unidad que, a través de los siglos, mantiene juntos a
los hombres que nacen, viven y mueren en el seno de un pueblo, ¿para
qué diablos queremos a un rey?
Pero
así de “descafeinada” ha sido la PROCLAMACIÓN del Príncipe de
Asturias en rey. No ha sido CORONADO; ha sido “proclamado”. Y
esta cosa es…, llamémosla así, la transformación «republicana»
de la monarquía.
Su
padre, el abdicado rey Juan Carlos, para que su reinado pudiese durar
todo lo posible, expresó sus preferencias por el Partido Socialista
y adoptó ante los secesionistas catalanes y vascos una actitud más
que blanda , el pobre hombre lo intentó todo para caer «simpático»
ante una izquierda cuyas tripas rezuman hiel y odio contra su
persona, contra la de sus antecesores y contra los sucesores que aún
le puedan quedar. Esa izquierda, viendo que continúa la monarquía,
con el apoyo de unos socialistas a los que solo les queda de
socialistas el nombre, está clamando desde hace días en las calles el fin de la monarquía.
Felipe
VI ha sido coronado —«proclamado» es el término oficial— rey
de España. Pero si los signos y los símbolos de la monarquía no
han desaparecido(aún) del todo, sí han quedado reducidos a su
mínima expresión. No han retumbado los cañones, no repicaron las
campanas, no acudieron a Palacio otros monarcas, no se alborozaron
las multitudes en las calles, no se cantó ningún Te Deum, no se
celebró ninguna misa.
En
la única y escuálida ceremonia prevista en las Cortes, se
mantuvieron escondidos en el armario los Evangelios y el Crucifijo.
Ese
día, dió principio el reinado del primer rey laico de la
Cristiandad.
