jueves, 28 de noviembre de 2013

Vamos a quitarles la piel de cordero

Parece, que empieza a notarse un cierto cansancio entre la izquierda a seguir manteniendo y recordando lo acaecido durante los años del régimen de Franco, sobre todo en lo referente a las represalias con los vencidos republicanos.
Este cansancio lo produce el efecto boomerang, efecto con el que no contaba y que ahora se revuelve contra ella misma. ¡Porque resulta que al desenterrar cadáveres, las nuevas generaciones de españoles han conocido las barbaridades cometidas por esa izquierda y con sus miles de asesinatos de gente inocente no beligerante!.

Así empezaron en Madrid
Pero como fueron éllos, los izquierdistas, atendiendo el capricho del presidente socialista Rodríguez Zapatero, los que se atrevieron a abrir la Caja de Pandora en la que se habían encerrado todos los crímenes y las injusticias cometidas durante y después de nuestra Guerra Civil, en la que permanecían olvidados hacía más de treinta años los odios que nos separaban a los españoles, ahora no pueden esperar que dejemos las cosas a medias, ¡rebusquemos la caja hasta el fondo!, ¡que las nuevas generaciones sepan la verdad, toda la verdad sobre lo ocurrido!¡ que sepan quién provocó y el porqué se levantaron en armas unos militares cortándo de raiz una República que pretendía entregar España al comunismo soviético presidido por Stalin!, ¡que juzguen quienes fueron los criminales asesinos de miles de sacerdotes, católicos seglares, gente que nunca había hecho nada malo, a la que no solamente asesinaron, sino que habían sido ferozmente torturados empleando, desde los golpes indiscrimados, ser arrojados en barrancos o pozos, con navajas cabriteras ir seccionando al vivo sus miembros, hasta torturas insoportables en las “chekas”, con el empleo de la electricidad, de las cuales pasaban directamente a las tapias o las fosas preparadas con antelación en los cementerios o en el campo.
Cementerio de Paracuellos
Por todo ello no hay que rendirse, tenemos el deber de propagar y la gente joven tiene la obligación de conocer nuestra reciente Historia, ¡pero sin mentiras ni falsas verdades!.
¡No consintamos que en las tertulias de televisión la izquierda se vista con el ropaje de víctima, habiendo sido élla precisamente la que llevó al pueblo español a una guerra entre hermanos!.
No eran víctimas inocentes los torturadores y asesinos de Barbastro.

Es mártir de este lugar el que fuera su obispo al comenzar la guerra, monseñor Florentino Asensio, cuya muerte fue de una crueldad inimaginable. Una vez detenido y encarcelado fue trasladado el 8 de agosto de 1936 a una celda del Ayuntamiento. Fue sometido a todo tipo de vergonzantes vejaciones hasta el punto de cortarle los genitales en medio de las risas de todos los presentes. Mientras le empujaban le decían: "no tengas miedo. Si es verdad eso que predicáis, irás pronto al cielo". La respuesta de este obispo no pudo ser más clara: "Sí, y allí rezaré por vosotros". Sus asesinos, poco antes de arrojarle a la fosa común, le robaron su ropa y sus zapatos y le arrancaron los dientes.


¡Que no vengan ahora los de la izquierda dándoselas de “demócratas” y “moderados”!.
Todos los que se han preocupado de escarbar un poco en la Historia de España, saben el color de la piel de cordero con la que se ha cubierto estos años para seguir engañando, mintiendo y viviendo del sudor de los españoles en general, y de los obreros en particular.

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